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9 enero, 2026

Reformar una vivienda alquilada con inquilinos dentro

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Si eres propietario de una vivienda alquilada y necesitas realizar reformas, te enfrentas a una situación compleja que requiere equilibrar obligaciones legales, derechos de los inquilinos y la necesidad de mantener tu inmueble en buen estado. La normativa española sobre arrendamientos urbanos establece un marco claro pero que muchos propietarios desconocen, lo que puede derivar en conflictos innecesarios o incluso sanciones económicas.

En España, más del 17% de los hogares viven en régimen de alquiler según datos del INE, y la antigüedad media del parque inmobiliario hace que las reformas sean cada vez más necesarias. Sin embargo, la convivencia entre las obras y los inquilinos presenta desafíos logísticos, legales y económicos que deben abordarse con planificación y conocimiento normativo.

La clave está en entender qué tipo de reformas puedes realizar, cuándo necesitas el consentimiento del inquilino, cómo afectan estas obras al contrato de alquiler y qué compensaciones o ajustes debes considerar. Esta guía te proporcionará todas las herramientas necesarias para afrontar reformas en tu propiedad alquilada cumpliendo la legalidad y minimizando fricciones con tus arrendatarios.

Marco legal: qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos sobre reformas

La Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos (LAU), actualizada en 2019, regula específicamente las reformas en viviendas arrendadas. Según el artículo 23 de la LAU, el propietario tiene derecho a realizar obras de conservación necesarias, pero con importantes matices que debes conocer para no vulnerar los derechos del inquilino.

El texto legal distingue entre varios tipos de intervenciones según su naturaleza y urgencia. Las obras de conservación ordinarias son responsabilidad del propietario y comprenden todas aquellas reparaciones necesarias para mantener la habitabilidad de la vivienda. Esto incluye reparaciones en instalaciones de fontanería, electricidad, gas, calefacción o elementos estructurales cuando su deterioro afecte al uso normal del inmueble.

Importante: El propietario está obligado a realizar las obras de conservación necesarias para mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, incluso si esto genera molestias temporales al inquilino. Sin embargo, estas molestias deben ser razonables y estar debidamente justificadas.

Por otro lado, las obras de mejora son aquellas que, sin ser estrictamente necesarias, aumentan el valor o la funcionalidad de la vivienda. Ejemplos típicos incluyen la modernización de la cocina, la renovación completa de un baño funcional, la instalación de sistemas de domótica o la mejora del aislamiento térmico más allá de lo exigido por normativa.

Estas obras de mejora requieren el consentimiento expreso del inquilino si implican molestias significativas o afectan al uso normal de la vivienda durante su ejecución. Si el inquilino se opone razonablemente y las obras no son urgentes ni obligatorias, el propietario deberá esperar a la finalización del contrato para acometerlas.

La LAU también contempla las obras de accesibilidad universal, que tienen un tratamiento especial. Desde la reforma de 2019, se facilita la instalación de ascensores, rampas o cualquier elemento que mejore la accesibilidad, considerándose estas actuaciones preferentes incluso sobre el uso pactado de la vivienda.

Tipos de reformas que puedes realizar con inquilinos

No todas las reformas requieren el mismo tratamiento legal ni generan las mismas obligaciones para el propietario. Entender esta clasificación te ayudará a planificar correctamente y evitar conflictos. Según la intensidad de las molestias, el marco temporal y la necesidad de desalojo temporal, podemos distinguir varios escenarios.

Reformas urgentes por razones de seguridad

Son aquellas que no pueden postergarse porque comprometen la seguridad de los ocupantes o la integridad estructural del edificio. Incluyen reparaciones en instalaciones eléctricas que presenten riesgo de cortocircuito o incendio, fugas de gas importantes, desprendimientos en fachadas o techos, grietas estructurales peligrosas o problemas graves de humedades que afecten a la salubridad.

En estos casos, el propietario puede y debe actuar inmediatamente, incluso sin consentimiento previo del inquilino, aunque debe comunicarlo con la máxima celeridad posible. La jurisprudencia ha establecido que estas obras prevalecen sobre el derecho al uso pacífico de la vivienda cuando existe riesgo real para las personas o el inmueble.

Obras de conservación planificadas

Comprenden intervenciones necesarias pero no urgentes, como la renovación del sistema de calefacción por obsolescencia, reparaciones importantes en instalaciones pero sin riesgo inmediato, tratamientos contra humedades estructurales o reposición de elementos deteriorados por el paso del tiempo.

Para estas obras debes notificar al inquilino con antelación razonable (generalmente 30 días antes del inicio previsto), proporcionando información detallada sobre el alcance, duración estimada y molestias esperadas. El inquilino no puede oponerse si las obras son realmente necesarias para la conservación del inmueble, pero sí puede negociar fechas y horarios que minimicen el impacto en su vida diaria.

Consejo profesional: Documenta siempre el estado previo de la vivienda con fotografías y, si es posible, con un informe técnico que justifique la necesidad de las obras. Esto te protegerá ante posibles reclamaciones y facilitará resolver cualquier controversia.

Mejoras no urgentes que requieren consentimiento

Son todas aquellas actuaciones que, mejorando el inmueble, no responden a necesidades imperiosas de conservación. La instalación de sistemas de aire acondicionado centralizado, renovación estética de cocinas o baños funcionales, cambios en la distribución interior que no corrigen deficiencias graves, o instalación de sistemas de aerotermia son ejemplos habituales.

Para este tipo de reformas necesitas imperiosamente el consentimiento del inquilino. Si este se niega, tendrás que esperar a que finalice el contrato de arrendamiento. Sin embargo, puedes ofrecer compensaciones que hagan más atractiva la propuesta: reducción temporal de la renta, asunción de gastos de mudanza temporal si fuera necesario, mejoras adicionales que beneficien directamente al inquilino o flexibilidad en otros términos del contrato.

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Derechos y obligaciones del propietario durante las obras

Cuando decides acometer reformas en una vivienda ocupada, asumes una serie de responsabilidades que van más allá de la mera ejecución técnica de las obras. El ordenamiento jurídico español protege al inquilino frente a actuaciones abusivas o que vulneren sus derechos fundamentales, estableciendo límites claros a la actuación del propietario.

Obligación de notificación previa

Salvo en casos de emergencia justificada, debes comunicar por escrito al inquilino tu intención de realizar obras con un plazo mínimo razonable. Aunque la LAU no especifica un plazo concreto para obras ordinarias, la práctica judicial considera razonables entre 30 y 60 días de antelación según la envergadura de la intervención.

Esta comunicación debe incluir varios elementos esenciales para que sea válida y evite futuras controversias. Debes detallar claramente la naturaleza exacta de las obras, justificando su necesidad especialmente si son de conservación. También es fundamental especificar la duración estimada siendo realista, ya que los retrasos injustificados pueden dar lugar a compensaciones. Igualmente importante es describir las molestias previsibles incluyendo ruidos, cortes de suministros, restricciones de acceso a determinadas zonas o presencia de operarios.

El horario previsto de trabajo debe respetar la normativa municipal sobre ruidos, y finalmente debes indicar un punto de contacto para dudas o incidencias durante la ejecución. Es altamente recomendable enviar esta notificación mediante burofax certificado o correo con acuse de recibo para poder acreditar su envío y recepción en caso de conflicto posterior.

Minimizar molestias y respetar horarios

Tienes la obligación legal de ejecutar las obras causando el menor perjuicio posible al inquilino. Esto implica planificar cuidadosamente la logística, concentrar trabajos ruidosos en el menor tiempo posible, y respetar escrupulosamente los horarios municipales permitidos para obras.

En Madrid, por ejemplo, las obras ruidosas solo pueden realizarse de lunes a viernes de 8:00 a 21:00 horas, con prohibición absoluta en festivos. Vulnerar estas normas no solo puede acarrear sanciones municipales, sino que también constituye un incumplimiento contractual frente al inquilino que podría justificar reclamaciones por daños y perjuicios.

Además, debes asegurar que el inmueble mantenga condiciones mínimas de habitabilidad durante toda la ejecución. Esto significa garantizar el suministro continuado de agua, luz y gas salvo cortes puntuales debidamente avisados y justificados, mantener operativo al menos un baño completo en todo momento, preservar la privacidad del inquilino restringiendo el acceso de operarios exclusivamente a las zonas de trabajo y mantener unas condiciones razonables de limpieza retirando escombros con regularidad.

Compensaciones económicas: ¿cuándo son obligatorias?

La LAU establece que si las obras de conservación causan graves incomodidades o privación del uso de parte de la vivienda, el inquilino tiene derecho a una reducción proporcional de la renta mientras duren las molestias. La jurisprudencia ha ido perfilando qué se considera «grave incomodidad» a través de numerosas sentencias.

Se entiende que existe derecho a compensación cuando las obras impiden el uso normal de estancias principales como cocina o baño durante períodos prolongados, cuando los ruidos y vibraciones superan sistemáticamente los límites legales establecidos, si hay inhabilitación temporal de servicios básicos como calefacción durante el invierno, cuando existe presencia continua de polvo que afecta a la salud o cuando se dan cortes frecuentes de suministros básicos.

Criterio judicial consolidado: La reducción de renta suele oscilar entre el 20% y el 50% del importe mensual, dependiendo de la intensidad de las molestias y el porcentaje de la vivienda afectado. En casos extremos donde la vivienda queda prácticamente inhabitable, puede llegarse incluso a la suspensión total de la renta.

Es recomendable negociar y acordar por escrito estas compensaciones antes de iniciar las obras. Una addenda al contrato de arrendamiento especificando la reducción de renta y su duración evitará disputas posteriores y demostrará tu buena fe como propietario, lo que las tribunales valoran positivamente en caso de litigio.

Derechos del inquilino ante reformas abusivas o molestas

Los inquilinos no están desprotegidos frente a actuaciones irregulares del propietario. La legislación les otorga varios mecanismos de defensa que debes conocer para evitar incurrir en prácticas que puedan ser consideradas abusivas o contrarias a la buena fe contractual.

Derecho de oposición fundamentada

El inquilino puede oponerse legítimamente a las obras cuando estas no sean realmente necesarias para la conservación del inmueble, cuando las molestias previstas sean desproporcionadas respecto al beneficio obtenido, si existe sospecha razonable de que las obras son un pretexto para forzar el abandono de la vivienda, o cuando se programen en momentos especialmente inadecuados como preparación de exámenes, convalecencia médica o presencia de bebés recién nacidos.

Para que esta oposición sea efectiva, el inquilino debe comunicarla por escrito motivando razonablemente sus objeciones. Si el propietario insiste pese a la negativa y las obras no son urgentes ni de conservación necesaria, el inquilino podría solicitar judicialmente la suspensión de las obras mediante medidas cautelares.

Resolución del contrato por incumplimiento grave

Si las obras se ejecutan vulnerando gravemente los derechos del inquilino, este puede resolver anticipadamente el contrato de arrendamiento sin penalización e incluso reclamar indemnización por los daños y perjuicios causados. La jurisprudencia considera incumplimiento grave del propietario situaciones como realizar obras sin notificación previa cuando no sean urgentes, superar ampliamente los plazos comunicados sin justificación, ejecutar trabajos en horarios prohibidos de manera sistemática, o causar deterioros en los bienes del inquilino por negligencia en las obras.

En estos casos, además de resolver el contrato, el inquilino puede exigir la devolución íntegra de la fianza, compensación por gastos de mudanza y búsqueda de nueva vivienda, e indemnización por daños materiales a sus enseres o muebles.

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Cómo planificar reformas minimizando conflictos con inquilinos

La experiencia profesional en gestión inmobiliaria demuestra que la comunicación transparente y la planificación cuidadosa son las mejores herramientas para acometer reformas sin deteriorar la relación con tus inquilinos. La mayoría de los conflictos surgen por malentendidos, información insuficiente o sensación de imposición unilateral.

Comunicación temprana y transparente

No esperes al último momento para informar de las obras. Mantén al inquilino al corriente desde que empiezas a plantear la necesidad de la reforma. Explica claramente las razones que motivan la intervención, especialmente si se trata de evitar problemas mayores. Proporciona presupuestos o informes técnicos que justifiquen la necesidad y urgencia de las obras.

Organiza reuniones presenciales donde el inquilino pueda expresar sus preocupaciones y hacer preguntas. Esta cercanía personal genera confianza y predispone al diálogo constructivo. Durante la conversación, escucha activamente sus inquietudes particulares, como trabajar desde casa, tener horarios especiales por trabajo nocturno, o tener niños pequeños que requieren rutinas estables.

Flexibilidad en fechas y métodos de ejecución

Si las obras no son urgentes, ofrece al inquilino participar en la elección del calendario. Pregunta si hay períodos del año especialmente inadecuados para él, como épocas de exámenes si hay estudiantes, temporadas de mayor carga laboral, o si planea vacaciones que podrían aprovecharse para concentrar trabajos más molestos.

Propón alternativas en el método de ejecución que minimicen el impacto. Por ejemplo, si vas a renovar completamente un baño, valora instalar un baño portátil temporal de calidad en otra zona de la vivienda en lugar de dejar al inquilino sin aseo durante días. Aunque supone un coste adicional, evita conflictos y demuestra consideración.

Acuerdos por escrito y documentación

Formaliza siempre mediante anexo al contrato de arrendamiento cualquier acuerdo alcanzado sobre las reformas. Este documento debe recoger con precisión la descripción detallada de las obras a realizar, fechas de inicio y duración máxima estimada, horarios de trabajo acordados, compensaciones económicas si las hubiera mediante reducción de renta, procedimiento de comunicación de incidencias y cláusula de revisión si surgen imprevistos.

La formalización escrita protege a ambas partes. Al inquilino le garantiza que los términos acordados se respetarán, y a ti como propietario te protege frente a reclamaciones posteriores infundadas si has cumplido lo pactado. Además, si la convivencia con las obras en el hogar resulta complicada, tener todo documentado facilita enormemente la resolución de cualquier controversia.

Casos especiales: reformas que requieren desalojo temporal

Existen reformas de tal envergadura que hacen imposible o extremadamente difícil mantener la habitabilidad de la vivienda durante su ejecución. En estos casos, la situación legal y práctica es especialmente delicada y requiere un tratamiento diferenciado.

Cuándo es legalmente posible exigir el desalojo temporal

El propietario puede requerir el desalojo temporal del inquilino cuando las obras afecten a la estructura integral del edificio requiriendo apuntalamientos, cuando sea necesaria la renovación completa de todas las instalaciones con apertura generalizada de rozas, si hay presencia de materiales peligrosos como amianto que requieran protocolos especiales, o cuando organismos oficiales declaren la vivienda temporalmente no habitable por razones de seguridad.

En estos supuestos, el inquilino está obligado a permitir las obras, pero tiene derecho a importantes compensaciones que pueden incluir la suspensión total del pago de renta durante el período de desalojo, el pago de alojamiento alternativo de características similares, o incluso la resolución del contrato sin penalización si las obras se prolongan más allá de lo razonable.

Obligaciones del propietario en desalojos temporales

Si las circunstancias hacen imprescindible el desalojo, tienes varias opciones legales. Puedes ofrecer al inquilino otra vivienda de tu propiedad temporalmente sin coste adicional, sufragar un alojamiento alternativo de características similares durante todo el período, acordar una compensación económica que permita al inquilino buscarse alojamiento por su cuenta, o pactar la suspensión temporal del contrato con garantía de reactivación posterior en mejores condiciones.

La jurisprudencia es clara: no puedes trasladar al inquilino el coste de su realojamiento temporal si las obras responden a necesidades de conservación de tu propiedad. Pretender que el inquilino asuma estos gastos o intentes incluirlo como condición en el contrato constituye una cláusula abusiva nula de pleno derecho.

Precedente judicial relevante: La Sentencia del Tribunal Supremo 506/2020 estableció que en reformas integrales que requieren desalojo superior a 3 meses, el inquilino puede optar por resolver el contrato sin penalización recuperando la totalidad de la fianza, o mantenerlo con suspensión de renta y compensación por gastos de realojamiento.

Aspectos fiscales y repercusión en el precio del alquiler

Realizar reformas en una vivienda alquilada tiene implicaciones fiscales que debes considerar tanto desde la perspectiva de la deducción de gastos como de la posible repercusión en la renta futura. Entender estos aspectos te ayudará a planificar mejor la inversión y ajustar expectativas de rentabilidad.

Deducibilidad fiscal de las reformas

Las obras de conservación y reparación son gastos deducibles en tu declaración de IRPF como rendimientos del capital inmobiliario. Esto incluye todas las actuaciones necesarias para mantener el uso normal del inmueble: reparaciones en instalaciones, pinturas, arreglos de desperfectos, sustitución de elementos deteriorados por el uso.

Sin embargo, las obras de mejora tienen un tratamiento diferente. No se deducen directamente como gasto, sino que se consideran mayor valor de adquisición del inmueble, amortizándose durante varios años. Esto afecta especialmente a reformas integrales, ampliaciones, o instalación de nuevos sistemas que antes no existían.

Para poder deducir correctamente estos gastos, es fundamental conservar todas las facturas emitidas con los requisitos legales, el contrato con la empresa de reformas, los justificantes de pago bancarios, las licencias municipales obtenidas, y el informe técnico que acredite la naturaleza de las obras si son de conservación.

Repercusión de mejoras en la renta futura

Un aspecto conflictivo es si puedes aumentar la renta al inquilino actual tras realizar mejoras. La respuesta depende de varios factores según la legislación vigente. Durante la vigencia del contrato, solo puedes aumentar la renta según el IPC anual pactado, sin que las mejoras realizadas justifiquen incrementos adicionales unilaterales.

La excepción sería si las mejoras fueron solicitadas o consentidas expresamente por el inquilino y se pactó previamente en un anexo al contrato que implicarían un ajuste de renta. Este acuerdo debe ser claro y previo a la ejecución de las obras para tener validez.

En la renovación del contrato, sí podrías proponer una renta superior justificada por las mejoras realizadas, aunque el inquilino es libre de aceptar o buscar otra vivienda. En zonas declaradas de mercado tensionado, las limitaciones legales de incremento pueden reducir significativamente tu capacidad de repercutir inversiones en mejoras.

Errores comunes a evitar al reformar con inquilinos

La experiencia profesional y el análisis de conflictos judiciales permite identificar varios errores recurrentes que propietarios bien intencionados cometen al afrontar reformas en viviendas alquiladas. Conocerlos te ayudará a evitar problemas legales y económicos.

No documentar adecuadamente el estado previo

Uno de los errores más costosos es iniciar reformas sin haber documentado fotográficamente y por escrito el estado previo de la vivienda. Esto genera disputas cuando el inquilino alega que las obras han causado daños a elementos que supuestamente ya estaban deteriorados antes del inicio.

Realiza un reportaje fotográfico exhaustivo antes de cualquier intervención, idealmente en presencia del inquilino o su representante, firmando ambos un acta que refleje el estado inicial. Esta simple precaución evita el 80% de las reclamaciones posteriores por supuestos daños causados por las obras.

Subestimar el impacto y la duración de las obras

Muchos propietarios, presionados por empresas de reformas que prometen plazos irreales, comunican al inquilino duraciones excesivamente optimistas. Cuando las obras se prolongan el doble o triple del tiempo estimado, la confianza se deteriora y surgen reclamaciones por compensación económica perfectamente justificadas.

Es preferible ser realista o incluso conservador en la estimación de plazos y comunicar esta información honestamente. Si finalizas antes de lo previsto, el inquilino apreciará positivamente la situación; si comunicas dos semanas y se convierten en dos meses, el conflicto está garantizado.

No supervisar adecuadamente a los operarios

Como propietario, eres responsable de las actuaciones de los profesionales que contrates. Delegar completamente en la empresa de reformas sin ejercer ninguna supervisión puede generar problemas si los operarios no respetan horarios, ensucian excesivamente, o tienen comportamientos inadecuados con el inquilino.

Establece visitas periódicas durante la ejecución para verificar que todo transcurre según lo acordado, que se respetan horarios y formas, y que el inquilino no tiene quejas graves. Una comunicación fluida y presencia visible demuestran responsabilidad y permite corregir desviaciones antes de que escalen.

Alternativas a reformar con inquilinos dentro

En algunos casos, especialmente cuando las reformas son muy extensas, puede resultar más práctico y menos conflictivo buscar alternativas que eviten la convivencia entre obras e inquilinos. Estas opciones tienen sus propias ventajas e inconvenientes que debes valorar.

Esperar a la finalización del contrato

Si las reformas son mejoras no urgentes y el contrato está próximo a su vencimiento, plantéate simplemente esperar a que termine sin ejercer la renovación automática. Esto te da libertad total para acometer las obras sin restricciones y posteriormente relanzar la vivienda al mercado en mejores condiciones y posiblemente con una renta superior.

Esta opción es especialmente recomendable cuando las obras son tan profundas que resultaría prácticamente imposible convivir con ellas, cuando la relación con el inquilino actual no es especialmente buena, o cuando las mejoras previstas justificarían una renta significativamente superior que el inquilino actual probablemente no aceptaría.

Acordar una finalización anticipada incentivada

Otra alternativa es negociar con el inquilino una resolución anticipada del contrato ofreciéndole incentivos económicos. Por ejemplo, puedes proponer la devolución íntegra de la fianza más uno o dos meses de renta como compensación, ayuda económica con los gastos de mudanza, o flexibilidad total en el plazo de salida para que encuentre alternativa sin presiones.

Aunque supone un coste inmediato, puede ser más económico que mantener meses de tensión, posibles litigios, o tener que compensar económicamente al inquilino durante toda la duración de unas obras largas. Además, mantienes una relación cordial que puede traducirse en que el inquilino deje la vivienda en buen estado.

Reformar entre inquilinos

La planificación estratégica consiste en aprovechar los períodos de vacío entre inquilinos para realizar reformas importantes. Esto requiere anticipación: cuando sabes que un contrato finaliza próximamente, prepara con antelación el proyecto de reforma para ejecutarlo rápidamente en el tiempo de desocupación.

La desventaja evidente es el período sin ingresos por alquiler, pero lo compensas con total libertad de actuación, ausencia de conflictos, y capacidad de comercializar la vivienda renovada con fotografías atractivas que justifiquen rentas superiores. En muchos casos, el incremento de renta que consigues con la vivienda mejorada amortiza rápidamente el período sin ingresos.

Conclusión: reformar con inquilinos es posible con planificación y respeto

Reformar una vivienda alquilada mientras está ocupada es perfectamente viable si se aborda con conocimiento legal, planificación detallada y respeto por los derechos del inquilino. La clave está en distinguir claramente entre obras necesarias y mejorables, comunicar transparentemente desde el inicio, y estar dispuesto a compensar razonablemente las molestias causadas.

La legislación española protege tanto al propietario en su derecho a mantener su patrimonio en buen estado, como al inquilino en su derecho al uso pacífico de la vivienda arrendada. Conocer y respetar este equilibrio legal te evitará costosos litigios y deterioro de tu reputación como arrendador.

Recuerda que la mejor estrategia es siempre el diálogo, la transparencia y la documentación escrita de todos los acuerdos. Un inquilino que se siente respetado, informado y justamente compensado tolerará mucho mejor las molestias temporales de unas obras necesarias.

Si estás planteándote realizar reformas en tu propiedad alquilada y necesitas asesoramiento profesional tanto legal como técnico, en Waris Reformas contamos con amplia experiencia gestionando proyectos en viviendas ocupadas. Contacta con nuestro equipo para obtener una valoración personalizada que considere tanto tus necesidades como propietario como los derechos de tus inquilinos, garantizando una ejecución profesional que minimice conflictos y maximice resultados.